5 formas de sacarle provecho a Instapaper

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noviembre 20, 2012

Hay servicios que se vuelven parte de tu vida cotidiana, aplicaciones y programas que son tan relevantes en tu día a día que ya no recuerdas cómo le hacías antes de utilizarlos. En mi caso, Instapaper es uno de ellos. Para muchos, es nuestro servicio predilecto para guardar enlaces que no podemos leer en ese momento. Con el paso del tiempo, he descubierto varias maneras en que le puedes sacar provecho para aumentar tu productividad, así que les comparto cinco fórmulas para explotarlo:

¿Han visto ese letrero en los restaurantes que dice que “todo lo que puedas comer”? Así es Internet. Un gigantesco buffet de información. Por supuesto -e igual que a la hora de comer- estamos limitados por la capacidad. Por más platillos suculentos que tengamos enfrente, sólo podremos ingerir los que nos permita el cuerpo. Con los artículos para algo similar: sólo podemos leer lo que nos dé tiempo. Así, debemos ser selectivos con lo que ponemos en el plato para aprovechar al máximo.

Los “todo lo que pueda comer” tienen la condición de que no te puedes llevar la comida a tu casa. En Internet, los servicios como Instapaper (o Pocket, otra alternativa interesante) te permiten guardar los textos para consumirlos después. Pero esto no implica que te debas atiborrar. También debes ser selectivo -sólo que puedes elegir un poco más-. Piensa en qué harías frente a un buffet: quizá te gustaría llevarte a casa los postres o las ensaladas. Aplica esta filosofía a Instapaper: piensa qué quieres leer después. ¿Textos muy largos? ¿Artículos del día? ¿Manuales? ¿Blogs personales?

Esto es más importante de lo que parece. Si sólo acumular artículos, te pasará lo mismo que en el día a día. Habrá mucho por leer y poco tiempo para consumirlo. Así, es probable que algunos enlaces que hayas guardado caduquen o se pierdan entre tanta información. No: el chiste de Instapaper es priorizar y aprovechar. Que puedas comer todo no implica que debas hacerlo.

Una función poco conocida de Instapaper es que te permite crear carpetas para saber dónde guardas todo. Eso lo puedes hacer desde el sitio web, de modo que cuentes con repositorios específicos para determinado fin. Quizá -como yo- necesites información para hacer artículos; con la carpeta, puedes separarlo de los artículos de ocio, por ejemplo. A lo mejor eres fanático de la cocina y quieres un lugar para agrupar tus recetas o eres aficionado al bricolaje y necesitas un par de manuales. Clasificar lo hace todo más fácil.

Otra función poco conocida es que cada folder desprende un botón propio para el navegador. Esto quiere decir que si estás mirando una página web sobre mascotas y quieres guardarla en su carpeta correspondiente, ese atajo la manda directamente. Aunque en las aplicaciones móviles no se puede hacer -todo va a la carpeta que tienes como predeterminada- desde web es una gran ayuda.

Las carpetas de Instapaper también generan su propio RSS. Esto es extremadamente útil. Imagina, por ejemplo, que eres un profesor de arqueología que guarda artículos para presentarlos a sus alumnos. Con esta función, podrías leer los artículos en tu carpeta general, y los que más te gusten, mandarlos a una específica que alimente al sitio web de tu clase. Con un par de movimientos, tienes un sindicador de contenido muy práctico.

Instapaper ofrece muchas maneras de recabar tus enlaces. Mi preferida, por ejemplo, es su integración con Tweetbot. Basta con mantener presionado el enlace en la aplicación para iOS o hacer clic secundario sobre la liga en la versión para Mac OS X y aparecerá un menú que envía el enlace. Otros programas que guardan una integración similar son Reeder -con un ícono, incluso- o Flipboard. Así, puedes hacer un examen rápido de tus feeds y depurar en Instapaper. Por supuesto, también está el clásico botón desde el navegador, del cual ya hablé unas cuantas líneas arriba.

Pero ésa no es la única manera de integrar. Servicios como IFTTT permiten conectar de manera mucho más creativas. Una de mis preferidas es a través de Evernote. Por si no lo sabías, Instapaper no está pensado para que guardes los artículos por mucho tiempo (un par de meses, máximo). Muchas veces nos topamos con contenidos que no caducan fácilmente, así que queremos conservarlos de alguna manera. A través de una fórmula de IFTTT, puedes programar que cada vez que marque un artículo como favorito en Instapaper, se vayan directamente a una carpeta en Evernote. Así, garantizar tener un copia de ese texto cuando la requieras.

¿De qué te sirve leer si no puedes compartir? Instapaper te permite compartir a través de diferentes servicios, entre los que destacan Twitter, Facebook, Tumblr y Pinboard. También te permite mandar por correo los artículos que has guardado o copiar el enlace o una parte del texto.

Claro, esto lo puede hacer cualquier servicio, pero una de sus ventajas es que puedes convertir un artículo en una tarea en Things o en Omnifocus. Suena algo inusual, pero hace bastante sentido si tienes que consultar un texto cuando desempeñas una tarea. Por ejemplo, convertir una rutina de gimnasio que hallaste en la web en un recordatorio para ir a ejercitarte; o los ingredientes de una receta dentro de la tarea de ir al supermercado.

Quizá lo más importante para sacar provecho de estos servicios es darles un propósito. Como dije al inicio, guardar información por guardar termina por no aportar mucho. En cambio, si lo miras desde el inicio como una herramienta que te ayuda a potenciar tu productividad, puedes sacarle mucho jugo. Hubo un tiempo, por ejemplo, que usaba Instapaper como mi repositorio para los fines de semana, cuando tenía más horas para leer. Así, me concentraba en salvar artículos que no caducaran tan rápido y que pudieran esperar unos cuantos días para leer.

Una vez, me invitaron a dar un curso y decidí utilizar Instapaper para guardar artículos que podrían servirme en la clase. Así, hacía mi búsqueda en Google y salvaba diez o veinte enlaces potenciales; por la noche, refinaba la búsqueda y me quedaba con los cinco mejores. Creo que la mejor forma de usar Instapaper es como un filtro, no tanto como un servicio final, aunque cada quien sabe cuál es el esquema que mejor le funciona de acuerdo con sus objetivos específicos.

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