Buzo mexicano discapacitado busca superar récord mundial

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octubre 31, 2013

LOS ANGELES, ESTADOS UNIDOS (16/JUN/2013).- El buceador mexicano Leobardo “Leo” Morales, que posee el récord mundial para personas discapacitadas en esta disciplina, se ha propuesto llevar un mensaje positivo de esperanza a quienes sufren limitaciones físicas y superar su marca para animar a otros a hacer lo propio con sus retos personales.

“Cuando me quitaron la pierna me dieron una condena de cinco años que se cumple en septiembre de 2013″, contó en una entrevista este poseedor del récord mundial de buceo profundo, al alcanzar los 125 metros.

En 2008, cuando le detectaron un cáncer avanzado en el glúteo que llevaba más de dos años desarrollándose y estaba en fase terminal, a Morales no le quedaban más de seis meses de vida, según los médicos especializados.

La alternativa, la amputación completa de su pierna incluido el glúteo, no solamente era una operación muy arriesgada por sus condiciones físicas sino que no ofrecía garantías de que el cáncer no volviera a aparecer.

“Cuando entré a la cirugía mi estado de salud era tan malo -después de la quimioterapia y la radiación mi capacidad de cicatrización era cero y me iban a quitar el 25 % de mi cuerpo- que la posibilidad de sobrevivir a la operación era de menos del 20%”, recordó.

Antes de la operación y al despedirse de su esposa y sus familiares, consciente de la posibilidad de no volverlos a ver, Leo Morales se hizo el propósito de que si salía con vida de la operación, trataría de que su experiencia le sirviera a otros en condiciones similares.

“La operación duró cerca de 17 horas y cuando me desperté hice una inhalación grande de aire como uno cuando sale de bucear y allí encontré el lienzo perfecto para dejar una muestra de que con voluntad se pueden hacer cosas bien interesantes”, dijo.

Sin embargo, tras la operación Morales cayó en una depresión profunda, que le llevó a pensar en quitarse la vida en al menos dos ocasiones, por lo que necesitó ayuda psiquiátrica y cerca de un año para superarla.

“Durante ese proceso, un día estaba con mi esposa y mi hermano diciéndoles que yo no le veía sentido a vivir así, y él me recordó mi promesa antes de la cirugía de que si salía con vida iba a tratar de llevar un mensaje positivo a otros en circunstancias como la mía”, explicó.

Como parte del proceso de rehabilitación, los médicos le habían recomendado hacer ejercicios en el agua y allí descubrió que su discapacidad no lo afectaba tanto como cuando estaba en tierra.

“Un discapacitado cuando entra al agua flota fácilmente y eso le da unas posibilidades enormes. Como una cuestión de terapia personal empecé a hacer los cursos de buceo recreativo para conquistar una meta y demostrarme a mí mismo que yo podía hacerlo”, dijo.

Y en ese proceso fue recorriendo todos los niveles de buceo, desde el nivel de buceo en aguas abiertas, buceo avanzado y buceo de rescate, hasta plantearse el reto de “ser un ‘divemáster’, a pesar de ser discapacitado: me tomó meses pero lo hice y así se fueron dando las cosas; para mí fue una terapia”.

Necesitó cerca de cuatro años hasta llegar a obtener el nivel de buceo trimix, “que es como el doctorado en buceo”, y gracias al cual pudo lograr el récord de buceo profundo con mezcla de gases al descender 125 metros bajo el nivel del mar.

“En el caso nuestro, para que fuera una marca mundial, tenía que ser un buceo autónomo: yo me equipé con ocho tanques, tenía que hacer el buceo sin ayuda de nadie, hacer todos los cambios con autonomía, regresar a la superficie y subir al barco por mí mismo, y tener un chequeo médico constatando que mis signos vitales eran perfectos”, dijo.

El récord, realizado en la isla mexicana de Cozumel en diciembre de 2012, fue avalado por la Federación Mexicana de Actividades Subacuáticas y registrado como Récord Guinness.

Para este año sus metas, además de superar la marca actual, incluyen continuar llevando un mensaje positivo, crear cursos gratuitos de buceo para personas de bajos recursos y promover esta actividad como medio de recuperación física y mental para los discapacitados.

“Para mí cada día cuenta y tiene sentido: hoy, gracias a Dios, estoy libre del cáncer. Los diagnósticos médicos no se cumplieron, pero eso me mantiene activo y siempre bien enfocado para querer mandar un mensaje positivo”, concluyó Morales.

El informador Tecnología

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