Siria e Irán amenazan con represalias ante el ataque aéreo israelí – El País.com (España)

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enero 31, 2013

Fotografía del ‘Iron Dome’, un sistema de defensa con misiles de corto alcance instalado por Israel ante la posibilidad de recibir ataques con armas químicas sirias. / JACK GUEZ (AFP)

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Fuentes del Ministerio de Exteriores iraní han advertido de que “el asalto del régimen israelí contra Siria tendrá consecuencias serias para Tel Aviv”, horas después de los bombardeos efectuados por las fuerzas aéreas israelíes dentro de territorio sirio, según la televisión iraní con sede en Londres Press TV. A su vez, el embajador sirio en Líbano, Ali Abdul Karim Ali, ha puntualizado que Siria “tiene la capacidad de emprender un ataque sorpresa en respuesta al realizado por los aviones israelíes contra el centro científico de Yamraya”. Karim Ali también ha señalado que ahora corresponde al régimen de Bachar el Asad no quedarse cruzado de brazos, sino articular la respuesta que considere más adecuada.

Rusia también ha declarado este jueves estar “muy preocupada” por las informaciones sobre el ataque aéreo realizado por el Ejército israelí ayer en Siria. “Si esta acción se confirma, eso significa que nos enfrentamos a ataques sin ninguno pretexto en el territorio de un Estado soberano, lo cual infringe la carta de Naciones Unidas y es inaceptable, sea cual sea el motivo”, ha indicado el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil el Arabi, ha emitido un comunicado de condena en el que define el ataque como una “agresión flagrante contra la soberanía de un país árabe”. El dirigente de la organización panárabe con sede en El Cairo ha apelado a la intervención de la comunidad internacional al señalar que “el silencio mostrado después de otros bombardeos previos de Israel contra objetivos sirios, le ha animado a efectuar nuevos ataques”. El Arabi se refería a la destrucción de un supuesto reactor nuclear en septiembre de 2007 y a otra operación aérea contra campos de entrenamiento de la Yihad Islámica tras un atentado terrorista acaecido en la Haifa en 2003. “En estos momentos se están aprovechando del deterioro político y de seguridad que está experimentando Siria”, concluye el comunicado.

La organización islamista chiíta Hezbolá también ha condenado lo ocurrido de forma contundente y ha expresado “su total solidaridad con los dirigentes, las fuerzas armadas y el pueblo de Siria”, en una declaración hecha pública a través del canal de televisión con sede en Beirut, Al Manar. Tras reconocer —en la misma línea que el Gobierno sirio— que la aviación israelí atacó este miércoles un centro de investigación militar situado en las afueras de Damasco, el grupo islamista ha interpretado el ataque como una “acción encaminada a mermar las capacidades militares de la resistencia” ante un hipotético escenario de confrontación bélica similar al del verano de 2006. Hezbolá, pese a todo, ha omitido mención alguna al convoy de armas que, según fuentes occidentales, también fue destruido este miércoles.

Desde aquella guerra entre Israel y Hezbolá en 2006, –que duró 33 días y terminó gracias a la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU y el posterior despliegue de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL)– Israel ha denunciado constantemente la posibilidad de que Siria estuviera permitiendo la entrada de armas, munición y explosivos procedentes de Irán para la guerrilla islamista. Pero, aunque antes bombardeó una supuesta fábrica de cohetes junto a la ciudad de Jartum (Sudán) y destruyó un supuesto cargamento de armas que aparentemente se dirigían –a través de carreteras sudanesas– a la Franja de Gaza, hasta ayer no se había confirmado ninguna intervención en territorio sirio.

No obstante, conforme ha avanzado la actual guerra civil en el país vecino, varios dirigentes y mandos militares israelíes han manifestado su preocupación por que el régimen de Bashar el Asad  pudiera hacer uso de sus arsenales de armas químicas contra los rebeldes o transferir sistemas avanzados de armamento (misiles antiaéreos, de tierra-mar o Scud) a Hezbolá, que se está mostrando como el gran aliado del régimen sirio a la hora de reprimir la revuelta. Distintos expertos sitúan entre 1000 y 5000 el número de efectivos de  Hezbolá presentes en Siria.

Según las informaciones difundidas por algunos medios de comunicación hebreos, el convoy bombardeado estaba formado por varias lanzaderas de misiles antiaéreos de fabricación rusa SA-17, que de haber pasado a manos de la milicia libanesa le habrían conferido la capacidad de abatir a alguno de los cazabombarderos israelíes que constantemente violan el espacio aéreo libanés. Precisamente, uno de los escenarios más temidos por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, Benny Gantz.

La Fuerza Aérea de Israel atacó un objetivo en territorio nacional de Siria en la madrugada del miércoles, según denunció el Gobierno de Bachar El Asad, acorralado en su bastión de Damasco por un conflicto que, dos años después de su comienzo, amenaza con expandirse a otros países vecinos. En los días previos al ataque, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, había advertido que no tolerará que los misiles y las armas químicas del régimen de El Asad acaben en manos de milicias islamistas como Hezbolá, que forma parte del Gobierno de Líbano, o de grupos terroristas como Al Qaeda.

Siria tiene la capacidad de emprender un ataque sorpresa en respuesta al de los aviones israelíes

Ali Abdul Karim Ali, embajador sirio en Líbano

Fue el Ejército de Siria el que confirmó el ataque de este miércoles por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel, en el que murieron dos personas. “Aviones de guerra israelíes violaron nuestro espacio aéreo, bombardeando directamente uno de nuestros centros de investigación científica en el distrito de Jimraya, en las zonas rurales de Damasco”, dijo un portavoz militar en la televisión gubernamental. “Esto demuestra que Israel es el instigador, el beneficiario y a veces el ejecutor de los actos de terrorismo dirigidos contra Siria y contra su ciudadanía”, añadió.

A pesar de que Siria dijo que el blanco del ataque había sido una planta de investigación militar, fuentes de la inteligencia norteamericana consideraban ayer que su objetivo real había sido un convoy de armas que probablemente se dirigía de Damasco hacia Líbano. La prensa israelí mantenía la misma versión. Israel avisó previamente a EE UU del ataque.

Las Fuerzas Armadas israelíes ni confirmaron ni desmintieron ayer el ataque. En noviembre, estas ya habían atacado un vehículo militar sirio después de que un mortero alcanzara los Altos del Golán, zona ocupada por Israel desde 1967.

El Ejército de Líbano ya había advertido movimientos inusuales de la Fuerza Aérea de Israel en la frontera de ambos países. Según un comunicado emitido ayer por los militares libaneses, la aviación israelí penetró en su espacio aéreo en tres ocasiones entre el martes y el miércoles. El domingo, el Ejército de Israel confirmó que ha desplazado una batería de misiles de las que conforman el escudo defensivo conocido como Cúpula de Hierro a Haifa, en el norte del país y cerca de la frontera con Siria. Fuentes oficiales dijeron entonces que el movimiento obedecía a desplazamientos rutinarios de los misiles.

El lunes, ante una delegación de legisladores norteamericanos, el primer ministro israelí dijo que sus opciones en relación con Siria están entre “lo malo y lo peor”. Previamente, en el consejo de ministros del domingo, Netanyahu había dicho: “Es necesario estar pendientes de nuestro entorno, lo que sucede con Irán y sus satélites, y lo que sucede en otros campos, como el de las armas letales en Siria, un país que poco a poco se va desmoronando”.

La Liga Árabe denuncia una “agresión flagrante contra la soberanía de un país árabe”

Preocupa sobre todo al Gobierno de Netanyahu la suerte de los arsenales de gas sarín, mostaza y cianuro que el régimen de El Asad ha acumulado a lo largo de los años. Dado que Siria carece de plan de transición ante un eventual derrumbe del régimen y que las milicias rebeldes no reciben apoyo directo de potencias occidentales, Netanyahu considera que esas armas de destrucción masiva podrían emplearse para atacar a Israel.

Las Fuerzas Armadas israelíes también han expresado su preocupación por el movimiento de armamento en la frontera entre Siria y Líbano, dada la debilidad del régimen de El Asad. “Ha habido movimientos tectónicos en Siria que llevan al país al colapso”, dijo el martes el general de división Amir Eshel, comandante de la Fuerza Aérea israelí, en una conferencia. “Los Gobiernos se desintegran y eso está llevando a un resurgimiento de la actividad terrorista en nuestras fronteras, en un grado que no hemos visto en décadas”, añadió.

En el pasado ha habido esporádicos ataques israelíes contra objetivos libaneses, de los que se sospechaba que eran convoyes cargados con armamento procedente a veces de Siria y a veces de Irán, el otro gran aliado de Hezbolá en la zona. Además, desde que acabara la guerra de 2006, se han producido diversos lanzamientos de misiles desde territorio libanés a Israel.

A pesar de los temores que suscita el futuro inmediato de los arsenales sirios, el Ejecutivo de Netanyahu ha mantenido cautela hasta ahora, dada la compleja alianza del régimen de El Asad con Irán y con Hezbolá, dos enemigos acérrimos del Estado israelí.

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